Nadie ama lo que no conoce… Nadie se identifica con lo que no conoce… No existe pertenencia ni patriotismo hacia lo desconocido… Nadie puede administrar un país que no conoce… Conocer, para administrar… Conocer para amar, amar para conservar, conservar para prosperar… Estas frases resumen y justifican el rol de la investigación científica como política de estado para cualquier país. Si no enseñamos el país donde vivimos, no lo conoceremos. Si no conocemos el país, no podemos administrarlo sosteniblemente, ni conservarlo, ni amarlo, ni identificarnos con él. Para cambiar lo anterior el principal insumo entonces, es el conocimiento, y este surge de la Investigación científica y se socializa con la comunicación científica, académica y social y sus principales productos las publicaciones. La investigación científica no es un lujo de países ricos es una necesidad de países pobres… La riqueza, la prosperidad, el desarrollo sostenible, son productos de la investigación científica transducida a la sociedad y sus problemas en una educación genuina. Porque una educación que no libera a la sociedad de las condiciones que la oprimen, entonces no sirve para nada. Richard 2004

martes, 24 de agosto de 2010

La falta de ética de la autocita…la soberbia de publicar… O la apología del delito de la mediocridad…Pesadilla I

Cuando alguien antepone sus propias limitaciones como patrón de referencia, antepone su mediocridad manifiesta hacia la sociedad en su conjunto.

E. Richard, 1997


Hace unos años tuve la pesadilla de trabajar en una Facultad de una Universidad Argentina, de las muy pocas (Eso espero yo), que aún permanecen aisladas del resto, incluída su propia Universidad y como tales, cumplen con todas las leyes biológicas de la insularidad, aunque espero, por el bien de la Argentina, no de la especiación… De las pocas que aún sobreviven arrastrando la mediocridad intelectual remanente del periodo militar, donde pensar era pecado y los docentes de verdad fueron mayormente expulsados o muertos, dejando en su lugar…

Allí en realidad no tuve una, sino varias pesadillas que como fruto del aprendizaje y autoaprendizaje he capitalizado desde el punto de vista pedagógico y epistemológico para compartir con Uds en este espacio, con la optimista esperanza de que tales situaciones, que a todas luces desprestigian a la Universidad, no se repitan… A qué me refiero en esta oportunidad? Vamos partes dijo Jack (1888)… Había concurrido a una reunión de la comisión de planes de estudio de la Facultad de Ciencias (FCB) y se dio una situación rayana en el absurdismo más absoluto, mi primer pesadilla. Uno de los miembros (E&S. a nuestros fines) del Consejo, cuestionó públicamente como una expresión de soberbia y una falta absoluta de ética en lo académico, a otro docente; moción secundada y avalada en un todo, ni más ni menos, que por el propio Secretario Académico y otros docentes (Luego sabría que la posición era compartida por el Decano también!!). Resulta que E&S. “descubrió” con carácter y peso de denuncia y solicitando se tomen medidas al respecto (Lo que agrava aún más la situación), que el docente en su parte del apunte dirigido a los ingresantes de ese año había incluido en la bibliografía, 7 (siete!!!) trabajos de su autoría (Autocitas). Según los asistentes a la reunión, totalmente consternados por la situación y frente a un horror (y terror) creciente en mi, toda una expresión de soberbia y por supuesto la más absoluta falta de ética académica. Una supuesta “amiga” (CAN) me comentó que la situación no ameritaba el menor análisis (Cuando uno es parte de lo mismo, opina así). Pero yo debo disentir con dicha postura y creo que el análisis de la situación no sólo es necesario, sino además ilustrativo y sobre todo pedagógico para nuestros estudiantes que al presenciar (Y de hecho lo hicieron) estas situaciones pueden terminar creyendo que tal planteo ético (¿?), avalado únicamente por el principio de autoridad (Decano, Secretario Académico, Consejeros Docentes, etc.) y la aplastante generalidad, es genuino. Máxime, cuando esas actitudes “oficiales” condenaban al ostracismo a los pocos que publicabamos en esa isla académica, a los castigados… ¿Cuál fue el castigo? (El primero de varios) Por desición unánime de la Inquisición (Perdón, Consejo), en el apunte de ingreso de ese año, los capítulos nuestros NO llevarían bibliografía alguna…Esa sería la marca, el estigma de los pecadores, y así fue… Decisión legítima pero de ninguna manera legal, argumento que vergonzosamente ni las autoridades, ni los docentes inquisidores entendieron nunca… ¿Qué cosa? Su decisión era legitima porque era emanada de la inquisición, perdón digo Consejo, pero era a todas luces ilegal y esto es lo que nunca entendieron. Porque haciendo gala una vez más de la apología del delito de la ignorancia (no nos olvidemos que hablamos de docentes) jamás entendieron que una decisión facultativa, nunca puede oponerse a una Ley Nacional. ¿Cuál? La ley 11.723, cuyo art 39 prohíbe cualquier modificación de una obra sin autorización de los autores (Así que además de analfabetismo académico, también legal)… ¡Qué ejemplo académico!! Tomar una decisión que viola una ley nacional e imponerla con todo el peso de una dictadura… En fin, todos sabían que esos capítulos eran de los castigados, los portadores del estigma de la soberbia de publicar y la falta de ética de autocitarse…

Sres, se trata de una universidad pública, y si somos coherentes con los postulados de la Reforma del 18 (y corolarios emergentes, ver Richard y Suayter 2006), los estatutos universitarios, los postulados del propio plan de estudios de la carrera en cuestión (Qué en los hechos, como las propias leyes argentinas, nunca leyeron) y sobre todo con la UNESCO (1999), tenemos que admitir que el rol de la universidad del siglo XXI es el de “Formar seres humanos íntegros”. La pregunta ahora es ¿Cómo?. También que, acorde con la UNESCO (1999), la diferencia que existe entre la educación superior universitaria y la no universitaria es que la primera surge como condición sin equa non de la investigación. ¿Por qué? y ¿Cómo vinculamos este postulado con el anterior y la situación expuesta?. Muy fácil. Si queremos FORMAR seres humanos íntegros, primero tenemos que serlo… Predicar con el ejemplo, que le dicen… En segundo lugar, tenemos que analizar lo que a muchos (demasiados, perdón) docentes no les gusta, el tema del perfil docente deseado. Efectivamente, FORMAR implica un cambio cualicuantitativo en las actitudes y valores de la persona y como dijo Richard (2009), esto sólo es posible lograrlo si el docente es CREÍBLE y la credibilidad sólo es posible lograrla a partir de la sumatoria del Poder disciplinar y el ético (cfc Richard 2003, 2009, Richard y Conteras Z. 2010). El poder disciplinar es el que le da a una persona el dominio del conocimiento y este dominio surge de la práctica de la investigación científica y la experiencia laboral, así como el ético surge de predicar con el ejemplo.

Un docente que domina el conocimiento de su área es seguro de sí mismo y esa seguridad se traduce en el estudiante en credibilidad (Para más detalles ver Richard 2008). Esto implica y es la idea de la UNESCO, entre otras instituciones (Incluida y sobre todo, la propia universidad argentina), que un docente debe llevar al aula lo más valioso del proceso de enseñanza aprendizaje (=PEA), su experiencia en el área y conocimiento publicado de primera mano, es decir generado justamente por la cátedra y sus docentes a través del ciclo de la investigación científica. Ciclo que culmina con su producto y expresión tangible que lo legitima, la publicación (Lo que no se publica NO existe). Ahora bien, lo normal es que una cátedra tenga una o más líneas de investigación y normalmente dichas líneas, que duran años y a veces generaciones de investigadores, son específicas de un tema. Lo que implica que si un investigador realiza un descubrimiento importante, lo publica (Lo que no se publica, no existe). Luego, siguiendo la misma línea de investigación profundizará ese mismo tema, y por tanto NECESITARÁ invocar como condición sin equa non el trabajo anterior y para ello deberá auto citarse. A lo largo del desarrollo de esa línea de investigación y con la producción en aumento de dicho conocimiento, el proceso se repetirá acumulando cada vez más auto citas, que son consecuencia inherente de lo que denominamos en ciencia, línea de investigación (Valga la rebuznancia). Por lo tanto, esto no tiene nada que ver con la ética, ni con la soberbia, sino con el proceso mismo de la investigación y suponer lo contrario como lo hizo E&S junto a casi toda la facultad, implica incurrir en el imperdonable pecado mortal de analfabetismo académico. ¿Por qué imperdonable? Porque la universidad es investigación (Al menos 33 %, junto a la docencia [33 %] y a la extensión [33 %]) y si nuevamente invocamos los postulados de la UNESCO y los propios estatutos de la universidad pública nos daremos cuenta que lo normal es que se investigue y no lo contrario, al menos es lo que corresponde. Siguiendo el hilo conductor de estos razonamientos, vamos un poquito más allá. La UNESCO (Y dale con la UNESCO!) dice y yo lo comparto plenamente, que los resultados y avances de las líneas de investigación deben ser transducidos en el aula en el siguiente pilar, que es la docencia. ¿Por qué transducir? Porque el conocimiento generado en términos técnicos y científicos debe transformarse en términos pedagógicos para socializarlos PEA mediante, en el aula y si esto implica (Debería) generación de apuntes y la publicación de los mismos (Lo ideal), la bibliografía por lógica y ética (léase respeto académico de la fuente también), DEBERÁ incluir la fuente y dicha fuente serán los papers generados por los propios docentes, con lo cual se verán OBLIGADOS a auto citarse, lo lógico y lo normal… Finalmente, los postulados y corolarios de la Reforma del 18 al referirse a la extensión incluyen algo por demás importante: Dar cuenta a la sociedad que NOS sustenta. ¿Y esto? Bueno, en países como USA, Unión Europea, Federación Rusa, Japón, Brasil, Cuba, etc. (Un largo etc.) implica que los docentes investigadores de las universidades públicas tienen el DEBER de informar a quienes pagan su sueldo, a los impares, sobre lo que investigan (cfc Richard 2003, Lemarchand 1997) y sobre todo, sobre las posibles aplicaciones de ese conocimiento en la sociedad. Para lo cual el consenso más universal para hacerlo es a través de las publicaciones de divulgación (Periódicos, revistas de divulgación, etc. cfc Lemarchand 1997.) y al hacerlo, necesariamente, tendremos que invocar, en la bibliografía, el trabajo original que motivó dicha nota o informe, con lo que nuevamente, el docente investigador DEBERÁ auto citarse. NO hay otra forma de hacerlo. Con ello, si un docente investigador es coherente con los postulados de la UNESCO, los estatutos universitarios, los postulados fundamentales de la carrera en cuestión, etc. al desarrollar una línea de investigación es probable que su primer paper no incluya una cita propia (Auto cita), el segundo incluya una, el tercer dos y así sucesivamente y esta situación se verá replicada en los apuntes de docencia sobre el tema y de divulgación; es la condición inherente a la actividad académica… Esto es lo correcto y por lo cual se nos paga un sueldo. Informar sobre ello es un deber, no una opción y mucho menos un acto de soberbia y falta de ética. Pero ojo, no nos olvidemos de que al fin y al cabo somos docentes!! Dónde quedó lo de credibilidad y lo de FORMAR del perfil docente deseado??? Ahhh, ahora bien, lo bueno, en el cierre… Preocupado por esta situación (La auto cita como falta ética y expresión de soberbia) que cada vez iba ganando más adeptos (Lo cual refleja un analfabetismo académico y/o mediocridad de niveles preocupantes) y dado que los dedos acusadores con antorchas encendidas y demás persecusiones sólo dignas de la Santa Inquisición (Decano, consejo y docentes fieles a ese dogma) comenzaban a perseguirme a mí también, es que ese año realicé una encuesta entre mis estudiantes (234 en total) y básicamente les pregunté, si desde el punto de vista de su formación preferían a un docente replicativo (Entiéndase por tal, al docente que no realiza investigación, ni extensión y que lee libros escritos por otras personas, para otros contextos y los repiten como loros en las aulas. cfc Richard 2003, 2004, 2010) o un docente que en su clases permanentemente incorpora el resultado de sus experiencias e investigaciones demostrando con ello que no sólo domina el conocimiento, sino que además lo produce. El resultado fue contundente, el 100% afirmó estar a favor del segundo, con opiniones no solicitadas que incluían observaciones interesantes como que les parecía una falta total de respeto que una persona quisiera impartir algo que nunca practicó (Haz lo que yo diga, más no lo que yo haga??). Una analogía interesante fue el planteo de que no es lo mismo estudiar poesía con un docente que leyó mucho del tema pero nunca escribió una, a estudiar con Jorge Luis Borges o Pablo Neruda (Que en paz descansen). En palabras de Richard (2003, 2009) “nadie puede transversalizar la experiencia, los valores, las actitudes que no posee”. Llendo un poco más lejos, les pregunté también, qué opinaban de que en los apuntes de clases aparecieran citados trabajos de sus docentes y respondieron que les parecía admirable, correcto, hasta lo que más rescato: “Una forma de mostrarle al estudiante lo que la cátedra hace en investigación” (sic). Todo ello indica que los estudiantes, al menos al inicio (Mi materia era del primer cuatrimestre del primer año) claramente separan la paja del trigo y claramente también, se inclinan por aquellos docentes que imparten contenidos que son fruto de su experiencia y producción. Porque seamos sinceros, si los docentes mediocres se guardaran sus mediocres opiniones donde claramente hacen apología del delito de la ignorancia supina y la mediocridad que los caracteriza, no habría problema. El problema, que motiva esta nota, es cuando intentan imponer dichas opiniones en sus cátedras con carácter de dogma (Pecado académico mortal) a los estudiantes y estos, como parte de su inexperiencia en estas lides, titubean o peor aún ceden frente a ellas. Máxime cuando tales docentes hacen valer su estatus de autoridad (Decano, Secretario Académico, Consejero, etc.) o de ser la opinión de la mayoría, para darle validez a sus fatuas afirmaciones. Ahora, veamos el posible origen de tales planteos éticos??? Un análisis rápido indica que el grupo de docentes que critican las auto citas como una falta de ética y expresión de soberbia tiene un patrón común. Obviamente, nunca practicaron la investigación científica o, en no pocos casos, que hicieron el simulacro como para cobrar el incentivo docente (Es decir, no con el fin de tener alguna respuesta a una pregunta científica) lo cuál nos lleva a replantearnos sobre quién es realmente el que comete una falta de ética. En este último caso, incluyen en dicho “simulacro” en sus currícula (ó ridículums vitae) con valor de publicaciones (Que no los tienen), los pobrísimos resúmenes de póster presentados en Jornadas Internas de la propia Facultad (Endogamia que le llaman, y esto sí es criticable en ciencia) y que jamás verán la luz como publicaciones genuinas. En la mayoría de los casos, respaldan su supuesta idoneidad y experticia académica en la antigüedad de su cargo (En otra nota lo analizamos), nunca rindieron cuenta a la sociedad que los sustenta y su larga antiguedad docente se caracteriza paradójicamente, por una ausencia generalizada de materiales pedagógicos (Apuntes, guías, libros de texto, etc.) o PEAS innovadores, violando flagrantemente con ello, lo estipulado por el Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología, Estatutos, UNESCO, y una larga ristra de etc… No hay que olvidar tampoco que todos ellos fueron formados por el propio proceso militar ya que la propia Facultad fue creada durante el mismo y por tanto la gran mayoría del cuerpo docente actual y autoridades fueron estudiantes de aquellos docentes del proceso. ¿Esto explica su actitud? Posiblemente… Pero de ninguna manera la justifica… También considero que es válida la opinión de otros colegas que me dijeron que esa actitud, no es otra cosa que un intento mediocre de nivelar hacia abajo y sobre todo, claro está, mantener su estatus actual mediocre y carente de publicaciones reales que mostrar. Porque las personas productivas, a través de lo que hacen, exponen dicha mediocridad. Lamentablemente la actitud que discutimos se torna grave cuando las propias autoridades de la Facultad comparten el punto de vista de la aplastante mayoría de docentes y si la mediocridad tiene virtudes; estas son: 1) es cómoda y 2) es corporativa. Lo peor de toda la situación expuesta no es lo que acabo de discutir, lo peor es que con las afirmaciones acusadoras de falta de ética académica sobre los que nos autocitamos (El autor se reconoce culpable) hicieron una apología de un delito mucho, mucho peor… ¿Cuál? El delito de poner en evidencia que JAMÁS leyeron COMPLETO libro de ciencia o paper alguno (Lindo ejemplo para los estudiantes…), porque de haberlo hecho al menos hubieran descubierto que la autocita es lo normal, lo lógico, lo coherente y no la excepción… O tal vez lo hiceron, pero desde su supina mediocridad hacen una conveniente negación de ello… (Un super tesis doctoral para el área de psicología y/o Psiquiatría!!). En qué pensaban los editores de tantas revistas en las que publiqué en diferentes países cuando aceptaron mis trabajos con autocitas??? (Perdón por la ironía, pero la situación amerita). En fin, lo cierto es que los estudiantes esperan de sus docentes aprender y aprehender lo que estos practicaron y con éxito, porque es muy difícil enseñar un futuro desempeño profesional si el docente, como profesional, no lo tuvo…(Se predica con el ejemplo) Máxime cuando muchos de tales docentes hallaron en la docencia, el premio consuelo a su fracaso profesional. Por ello, los estudiantes, es decir, los que son la razón de ser y de existir de la función docente, esperan de sus docentes, lo mejor: Esperan ver en ellos, un ejemplo a seguir, un referente en el tema y en valores, un profesional creíble, algo que se expresa, entre otros, en la experiencia profesional y en las publicaciones (Lo que no se publica, no existe). Prefieren un apunte resultante de la experiencia profesional y/o la investigación de sus docentes, a un apunte resultante del complejo, oscuro y poco ético arte del copy & paste del conocimiento ajeno. Aquel apunte, el que prefieren, necesariamente llevará las citas (Auto citas) del conocimiento que lo generó, no llevarlas, sería la verdadera falta de ética… La autocita es entonces la condición sin equa non derivada de transducir (fide Richard in Richard y Conteras Z. 2010) papers científicos en apuntes de clases, un deber más de TODO docente como lo indica el Ministerio de Educación Ciencia y Teconología (MECyT) de Argentina, en su resolución 1023 (Art. 1.4.4.), de la que cito: “La actividad de investigación y sus resultados deben tener repercusión en la actividad docente (proceso de enseñanza aprendizaje)” (Sic. excepto las negritas que son mías). Pero bueno, de qué sirven los libros, leyes, reglamentos y resoluciones si no son leídos?…

Este tema lo conversé con otros docentes de dicha facultad, que yo sabía realizaban investigación de primer nivel y me dijeron que por la constante crítica, ataque y persecución que se realiza hacia los investigadores y su supuesta falta de ética, ellos preferían la “modestia”… Entendiendo por tal, el silencio de la cátedra en estas lides, el trabajar hacia adentro (omitiendo el pilar de la extensión) y hacer apuntes SIN bibliografía… La verdad, es que ante esta opinión me enojé mucho. ¿Por qué?. Porque pensé; adónde hemos llegado!!! Ahora resulta que si uno escribe y publica un libro, un paper, en lugar de ser motivo de orgullo para sus autores y SOBRE TODO para la institución, uno tiene que guardarlo en secreto por temor a ser tratado como un delincuente??? Y ser exhibido como tal, ante la comunidad facultativa como docentes antiéticos?? Además de condescender con la postura de los mediocres, esa posición también es incorrecta y poco ética (La extensión y la docencia son funciones obligatorias e inherentes al cargo docente). Lo llamativo fue que usaron la palabra “modestia” para ilustrar la acción de esconder algo tan motivador para el docente, el estudiante y la institución como la aparición de una nueva publicación, y esta misma palabra (Modestia) la utilizan los mediocres para caracterizar su perfil docente (Nosotros no somos soberbios como otros que andan divulgando y haciendo “autobombo” [sic] por todos lados, de los libros que publican). En función de ello, en el último caso, la palabra “modestia” en un contexto mediocre tiene una connotación diferente y en tal sentido rescato de las palabras de Richard (2004).

En las mediocracias prima la “modestia...”
Porque no hay logros que comentar...
Ni de los cuales sentirse orgulloso y con alta estima
En las mediocracias, los logros ajenos duelen...
Y la sombra que proyectan, hiere:
El espíritu del que nunca hizo
y de los que se consuelan con la mediocridad ...
de su propio entorno....
E. Richard

Como conclusión, baste decir que, la educación universitaria es la que surge del proceso de investigación (UNESCO 1999), “lo que no se publica no existe”, y no se puede llevar a cabo una línea de investigación sin autocitarse (Se caería en una paradoja). Como tampoco puede hacerse investigación válida sin publicar los resultados. Los que publican tienen el deber ético y moral de compartir ese producto con sus pares y con sus impares (La sociedad). Difundirlas es parte del proceso (nadie lee lo que no conoce o sabe que existe) y por tanto publicar no tiene nada que ver con la soberbia. La institución se proyecta en el ámbito académico y social, principalmente a través de las publicaciones de sus docentes y es evaluada también por ellas. Las publicaciones son la carta de presentación del docente investigador y la institución. Todo esto es parte de las funciones y responsabilidades del docente universitario, no hacerlo es la verdadera falta de ética, no hacerlo es incurrir en un pleno incumplimiento de la función docente… Lamentablemente la situación descripta en esta nota no es un hecho aislado, una rápida consulta a mi diario digital indica que al menos me topé con ella cuatros veces en los último 20 años y tanto en Argentina (la situación descripta) como en Bolivia, y también es un tema recurrente en las tertulias que mantengo con colegas “pecadores mortales de la autocita” que también vivenciaron situaciones similares, demasiadas veces. Por todo ello, reflexionemos, “nadie ama lo que no conoce…” (Richard 2010 autocitándose una vez más). Pero para conocer, es necesario primero generar dicho conocimiento y esto se logra desde la investigación… no hay otra forma…y los que llevan líneas de investigación deben, necesariamente, autocitarse y publicar…Mal que les pese a los mediocres que critican, lo que nunca podrán hacer…

Desde este MODESTO espacio, espero que los docentes que con gran esfuerzo y dedicación, con metas y objetivos preclaros en sus actividades de investigación, docencia, extensión y de compromiso institucional dejen de lado su pseudomodestia sadomasoquista y comiencen a sentirse orgullosos y con autoestima por los productos que generan desde la ética genuina, y sobre todo que los hagan conocer, porque esto no es una opción, es un deber ético y moral para con la sociedad y nuestros pares. De ello depende también la credibilidad de quienes esperan TODO de nosotros, aquellos que son la razón de ser y existir de nuestra función, nuestros queridos estudiantes… Porque, probablemente el peor pecado de esta institución sea el de continuar formando estudiantes en el dogma y la creencia de que publicar es un acto de soberbia y autocitarse una falta de ética… Los estudiantes, la universidad y la Argentina no merecen una educación así…

Los invito al cambio…


PD: Cualquier semejanza de la situación expuesta con la realidad es ABSOLUTA.

AGRADECIMIENTOS

Al Dr. Mario Raul Litmanovich, a quien le debo entre otras cosas, el incentivo y motivación de haber iniciado mis blogs…

BIBLIOGRAFIA CITADA y SOBRE TODO AUTOCITADA (Y a mucha honra!!)

LEMARCHAND, G., 1996. La importancia de la divulgación y la difusión científica y tecnológica. Redes, 3 (7): 161 – 192.

RICHARD, E. ,1997. Ciencia, sociedad, política y liderazgo en el tercer milenio. Ed. Centauro. Bs. As. 123 p.

RICHARD, E., 2003. Docencia y liderazgo en el tercer milenio. Ed. Asoc. Humboldt. La Paz. 32 p.
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RICHARD, E., 2003. Función de las publicaciones, en el contrato social mediatizador y vinculante de la extensión para difundir y divulgar la investigación científica y tecnológica en Latinoamérica. UMSA, FT, Revista Tecnológica 1 (2): 65 – 74.
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RICHARD, E. 2004. Universidad, docencia, política y sociedad en Bolivia. Reflexiones en torno al perfil docente investigador universitario ideal para el tercer milenio. Pp 3 – 41. En: Barral Zegarra, R. (Ed.). 2004. Educadoras nuevas, educadores nuevos. Editorial Ayni Ruway. La Paz, Bolivia. 144 p.
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RICHARD, E. y M. A. SUAYTER. 2006. La universidad nacional pública en Argentina: De la Reforma universitaria del 18 a la “contrarreforma” de los ‘90: Introducción a su análisis comparativo. 4ta Edición. En: E. Richard (ed.) Cátedras de Metodología de la Investigación Científica y Taller de Tesis I, Materiales de Estudio y Guía de Actividades Prácticas. Universidad de Aquino de Bolivia. CD ROM Interactivo + VCD. Ed. EcoDreams Multimedia y UDABOL. La Paz, Bolivia. DL 4-4-1459-05, ISBN 99905-0-880-1.
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RICHARD, E. 2009. Universidad, liderazgo, política y sociedad para una Bolivia y Latinoamérica del siglo XXI. Reflexiones en torno al perfil, rol y responsabilidad del docente investigador universitario ideal para el tercer milenio, en Bolivia y Latinoamérica. 1ra Edición. En: E. Richard (ed.) Metodología de la Investigación Científica. Comunicación Científica y Académica y Taller de Tesis (Grado y Postgrado). Materiales de Estudio y Guía de Actividades y Trabajos Prácticos. Universidad Nacional de Rosario. CD ROM Interactivo + VCD. Ed. EcoDreams Multimedia y Facultad de Ciencias Veterinarias, Casilda, Santa Fe, Argentina. DL 4-4-2306-07, ISBN 978-99905-0-841-9.
DOWNLOAD: http://www.mediafire.com/file/x5w23ruzyzi/Dpsv92006.pdf

RICHARD, E. &; D. I. CONTRERAS ZAPATA. 2010. Educación ambiental para el tercer milenio, Homenaje a la Madre Tierra. Volumen I. APUNTES DE CLASES. Para capacitar, capacitadores… Editorial EcoDreams Multimedia. DL 4-1-612-10, ISBN 99905-0-536-5. La Paz, Bolivia. 366 p.
DOWNLOAD: http://www.mediafire.com/file/fzy2wzzddoj/LibroEABetaPachaMamaParteFull_VersionPrint%20EyD.pdf

UNESCO, 1999. Conferencia mundial sobre Educación Superior, 1998: La educación superior en el siglo XXI. CD ROM Interactivo. Ed. Unesco. Paris.


En la blogósfera (Richard autocitándose nuevamente)

RICHARD, E. 2010. La Paradoja del Mediocre…
http://catedraenriquerichard.blogspot.com/2010/06/la-paradoja-del-mediocre.html

Hecho en Bolivia
Por latinoamericanos…
Para la Patria Grande… Latinoamérica…

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